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jueves, 18 de agosto de 2016

Un Amor en la oscuridad (Tercera edición) (Actualización del final)

Un Amor en la oscuridad












Pedro Hugo García Peláez


















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© Pedro Hugo García Peláez, 2016
















Isaan y Moyna, habían vivido desde su tierna infancia pegados el uno al otro y sin embargo ni se conocían personalmente.

Tenían dos años de diferencia y él iba a un colegio de niños y ella a otro sólo para niñas separados por un muro, y era tan variopinta la cantidad de niños que estaban a un lado y otro del muro que hizo difícil que se conocieran aún estando tan pegados. Cuando digo muro lo digo literalmente ya que el colegio de niñas estaba en un alto, y el muro medía unos diez metros ya que el colegio de los niños estaba abajo del muro, ellos crecían a un lado y al otro sin
conocerse.

Incluso tenían amigos y amigas comunes pero seguían sin conocerse.

La hermana de Yunai, un amigo de Isaan, mostraba interés en Isaan, y como era amiga de Moyna, se lo debió contar a ella, pero Moyna ni le debió hacer caso.

Isaan sería alguien más en la oscuridad del Madrid de principios de los años
setenta, sin embargo esta debió ser la primera noticia de la existencia de Isaan para Moyna, pero no la última.

En esas circunstancias se podía decir que Isaan y Moyna vivían juntos, casi pegados pero separados por un muro en el tiempo, pero casi pegados en el espacio, y es que dos personas pueden vivir casi pegados incluso a diez metros de distancia y no verse, el tiempo es imprescindible para que dos personas se conozcan, que los ojos de dos personas se crucen significa que los dos se han encontrado en el espacio y en el tiempo, aunque ambos hallan nacido en tiempos casi iguales y estudien casi pegados, el uno y el otro, tienen que coincidir en el espacio y el tiempo, y viceversa.

El espacio aunque sea de tres dimensiones se puede simplificar en una por lo tanto, serían dos las variables; espacio y tiempo, que en el caso de Moyna e Isaan a pesar de ser muy cercanas, no conseguían que sus pupilas se cruzasen.

La vida en el colegio era ardua para ambos, ya que desconocían que la sociedad fuera de los muros de ambos colegios era bastante penosa, sin embargo ellos a pesar de vivir bien, se quejaban de vicio.

La relación de ambos con sus compañeros de clase era inmejorable, aun así mantenían la distancia con ellos, ambos eran inteligentes y la envidia siempre existe, además ambos querían llegar más lejos que sus compañeros de estudios y de hecho llegaron.

Aun así todo lo que rodeaba el mundo de Isaan y Moyna daba asco, todo estaba estudiado para que ambos siguieran ese tipo de vida que parecía que les había marcado el destino y que a la postre era un engaño, era un adorno que se ponía y
se quitaba como si de un macabro juego se tratara, de hecho ambos se sentían integrados cuando brevemente conversaban con un mendigo, con un policía o con algún atracador de buen corazón, lejos de ese mundo donde eran figuras de una perfecta estampa familiar.

Los padres de uno y otro se preocupaban de que fueran los mejores, los curas y monjas de ambos colegios también trataban de que fueran los mejores, pero al menor fallo les dejaban tirados como si de un par de muñecos de trapo se trataran.

Los padres, curas y monjas que guiaban el destino de ambos eran unos puros burócratas y economistas con muy poca sensibilidad, de los que tampoco se podía esperar nada, sólo se salvaban las madres de ambos.

Incluso gran parte de los familiares indirectos de ambos eran un conjunto de tarados, que en parte tampoco tenían culpa de nada, ya que bastante tenían que aguantar ellos, por lo que tampoco se podía esperar nada de ellos. Eran cómplices de aquella historia al igual que lo eran Isaan y Moyna, a pesar de no ser plenamente conscientes de ello.

El tiempo pasó a veces rápido, otras veces lento, pero más bien rápido que lento, los cursos escolares pasaban uno tras otro, tanto a un lado como al otro del muro, ambos no tenían problemas con el paso de los cursos escolares, pero
Isaan y Moyna querían olvidar esos muros de ambos colegios y descubrir el mundo detrás de aquellos muros.

Se podía decir que llevaban diez años viviendo pegados, pero nada podía presagiar un encuentro.

Aunque estadísticamente sí hubiera posibilidades de un encuentro.

Él jugaba bastante bien al fútbol y era el portero titular del equipo de sus sueños.
Él tenía en mente lo bien que se sintió el primer día que le aceptaron para jugar en su equipo y entrenar con sus compañeros, con el escudo y sus colores que ocupaban toda la pared de enfrente de la portería donde él entrenaba... Era el
equipo de sus sueños desde que tenía cinco años y era un logro importante.

Eso era una gran suerte, pelearse contra el contrario de forma correcta es un bálsamo contra la soledad y ayuda a forjarte un carácter, además en un equipo que era el suyo.

De hecho él tenía una gran responsabilidad en su equipo y es que si juegas en el equipo que has soñado desde que tenías cinco años, la gente empieza a verte como un soñador que ha conseguido su sueño, ese tipo de sueños son peligrosos,
cuando tienes cinco años sueñas con llegar ahí, pero cuando llegas es como volverte loco.

La gente espera mucho de ti, pero siguen sin perdonarte los fallos.

De hecho quedar segundo en la liga escolar era un peldaño abajo que la gente no le perdonó a Isaan, parecía como si perder un simple partido, aunque fuese la final, impulsase a la gente a considerar a Isaan como un perdedor que estaba en
caída libre, tampoco valoraban lo que le había costado llegar hasta ahí, pero la gente sólo le valoraba por un simple partido de noventa minutos.
Aunque su sueño se estaba cumpliendo, Isaan no tenía demasiada disciplina por lo que faltaba de vez en cuando a los entrenamientos, aunque la gente cree que los que llegan ahí son todos muy fuertes, la verdad es que están
equivocados, muchos lo dejan por dejadez, por buscar otras aspiraciones o simplemente porque estaban cansados de ello. De hecho Isaan conoció a mucha gente en su vida a la que le había pasado lo mismo.


Y es que se lo pasaba muy bien con sus colegas vacilando por ahí. Él y sus colegas era los amos del cachondeo, alguna vez fue borracho a los entrenamientos y esos días los goles que encajaba se multiplicaban por diez, aunque el defendía
dignamente la portería a pesar del estado en el que estaba, pronto decidió que el deporte no lo podía compaginar con la vida hedonista que llevaba y decidió seguir con sus colegas a ver hasta donde llegaban.

De hecho empezar a dejar esa puerta abierta presagiaba que Isaan empezaba una caída libre, y es que en un segundo te puede cambiar la vida, contrariamente a lo que piensan muchos.

Pero él seguía jugando y lo bien que se lo pasaba cuando era incluido en el equipo no se podía pagar. Ya que a veces era imprescindible para ganar partidos, y eso le compensaba con creces.

De todas maneras esta experiencia deportiva cambió algo en el carácter de Isaan, él no sabía muy bien que era, ya que a pesar de que en esa época Isaan era ciertamente transgresor, someterse a la disciplina de un equipo deportivo en
cierta manera era adaptarse al sistema y a la férrea disciplina de la sociedad, algo que él quería evitar. Sin embargo algo había que no le permitía desvincularse del tema del deporte de élite y no sabía que era, Sin saber muy bien porqué estaba tan ligado a ese equipo y como un acto rebelde intentó buscarse nuevos retos deportivos en otras disciplinas, y pasar página de lo que había acabado, y consideró que el reto de esa disciplina deportiva estaba cumplido, aunque no de las demás, y ahora había que buscar nuevos retos.

Siempre se preguntaba porqué había desarrollado su vida deportiva en un deporte de equipo ya que él era bastante independiente. Incluso también con sus colegas formaba parte de un equipo y a él le extrañaba esto.

Él era popular, lo mismo que ella, ambos eran hijos de padres ricos de dinero aunque no de amor, y vivían muy bien en el Madrid de los años ochenta, que era epicentro de la llamada “movida madrileña”. El único problema que tenían era:
¿Hasta que hora de la madrugada durará la fiesta y a qué hora dormiremos unas cuantas horas para seguir de fiesta mañana?.

La vida en esa época era diferente, se fumaba en los aviones y trenes, nadie se planteaba comprar condones a no ser que fuera estrictamente necesario.

La movida madrileña era algo que surgió de la nada, una bola que empezó a rodar y que luego inexplicablemente se despeñó.

Pero se vivía bien hay que reconocer que podías disfrutar del ambiente, era como estar en una isla desierta de Polinesia después de haber comido con tu familia un domingo.

Había algo en las vidas familiares de Isaan y Moyna que las hacía prácticamente iguales a pesar de haber sustanciales diferencias.
Las vidas familiares de Isaan y Moyna tenían muchas coincidencias, ambas eran familias muy estrictas, y eso les impulsaba a buscar su felicidad en la calle, ambos ansiaban salir de sus casas como locos sin importarles demasiado donde ir.

Únicamente buscaban desaparecer unas horas fuera de su casa, en el caso de Isaan, buscando nuevos retos, ya que deseaba encontrar nuevas vivencias, a pesar de que en aquellos años las vivencias ya habían sido movidas, sin embargo Moyna era prácticamente una niña en ese ambiente, empezaba a descubrir cosas que Isaan ya tenía vistas, aunque hay que reconocer que ya no era una niña, ambos estaban en la adolescencia, Isaan intentando salir y ella intentando entrar.

Bajo estas circunstancias tan especiales se produjo el primer encuentro... Curiosamente fue cerca del muro que les había separado todos esos años, y es que se iba a producir el primer encuentro, no sé si porque alguien forzara la situación o porque estadísticamente tenía que pasar, Isaan iba en dirección a una de las múltiples fiestas que se producían en esos veranos de los años ochenta, se apoyó en una pared y se quedó pensando vaya fiesta a la que me he apuntado ya que él y sus colegas llevaban prácticamente un año de fiesta, ya estoy hasta un poco saturado de tanta fiesta, ¿Qué me va a impresionar ahora?, Pensó... Hizo un esfuerzo porque se estaba adormeciendo y salió disparado a ver a un colega que le iba a dejar unas botellas de ron para una fiesta esa noche, cuando salía de una heladería, la heladería donde se había pasado un año comiendo crepes entre fiesta y fiesta, salió una chica que estaba en esa edad entre niña y mujer que le
dijo por detrás a Isaan sin cortarse un pelo y a la carrera para que no se le escapara, "¿Isaan Puedo ir contigo?", era una chica atractiva un poco más joven que él y Isaan le dijo que sí. Isaan no estaba ese día para broncas y le dijo que sí sin mira atrás, y en ese momento se dio la vuelta para ver quien era.

En ese momento a Isaan le dio un flechazo que nunca había sentido, se fijó en sus ojos verdes que nunca se le olvidarían, y en su muñeca en la que vio una marca, esa marca podía haber sido una cicatriz de haberse intentado cortar las
venas la noche anterior, pero la marca no era real era como una cicatriz en su muñeca izquierda que sobrepasaba las dimensiones de su propia muñeca. La palabra exacta era como la de un estigma de grandes proporciones que no era real, no sé muy bien si fue como de una alucinación por la resaca de la fiesta de la noche anterior.


Debían de ser las ocho de la tarde e Isaan a esa hora empezaba a levantarse. Ella sonreía tímidamente mientras Isaan en ese momento tan denso se fijó
otra vez otro par de décimas de segundo en ese estigma, ella no era consciente muy bien de en qué se estaba fijando Isaan, ella estaba deslumbrada mirándole a la cara e Isaan pensaba como ella podía haber sobrevivido con un estigma
que le ocupaba toda la muñeca y además que estaba cicatrizado con una forma que parecía un estigma divino, Pensó que mal lo debió pasar la noche anterior y quizás quería desahogarse estando con Isaan en el que seguro se había fijado.

Pero tener consciencia de ella no era recíproco para Isaan, ya que para él era la primera vez que la veía. En el siguiente segundo la mente de Isaan reaccionó y llegó a la conclusión que ese estigma no podía ser real ya que la cicatriz
tenía unas dimensiones tan grandes que si fuera real tendrían que haberle cosido la mano a Moyna o lo que es peor que hubiera perdido la mano, yo creo que Moyna no sabía lo que estaba pasando, ella quería pasar la tarde fuera de casa y pasar un rato con Isaan jugando a los videojuegos antes de ir a su discoteca preferida.

Isaan tampoco tenía claro si era rubia, morena o pelirroja y de hecho eso ya importaba poco, en la siguiente reacción se fijó en sus ojos verdes y
ambos se perdieron en los ojos del otro, habían entrado en un mundo difuso, Isaan se dio cuenta que era ella lo que el destino le había deparado, después de entrar en su mundo a través de sus ojos lo mismo que le había pasado a ella.


Empezaron a andar en la misma dirección e Isaan se fijó en el neón verde que colgaba de la pared de la heladería y pensó que si ese mundo tan difuso en el que habían entrado era real.

Isaan supuso que era una de las niñas del colegio de al lado, ni se le pasó por la imaginación pensar que era la amiga de la hermana de su amigo Yunai.
Esto produjo muchas respuestas en Isaan, enseguida se dio cuenta que todo el mundo está relacionado entre si, que muchas cosas tienen explicación aunque a veces no nos demos cuenta que todo en la vida tiene un sentido.

Isaan, en seguida se dio cuenta que la vida de ambos se había cruzado, y es que si fijas la mirada más de un segundo en una persona, y ésta te agrada, el recuerdo queda para siempre, pero es que a pesar de la imagen que daban, un pequeño desliz en la asquerosa vida de ambos podía llevar a cualquiera de los dos a cortarse las venas, para evitar ese continuo goteo de mentiras que llenaba sus vidas.

A Isaan no se le quitaba la imagen de la cicatriz en la muñeca de Moyna. Sin embargo su vida tenía otros mundos y el pensamiento de ambos se dirigió hacía algo que Isaan intuyo como que era amor. Pero ellos todavía eran muy jóvenes,
tenían la vida por delante y en aquellos momentos sólo tenían que gozar, había momentos en que lo tenían todo.

Por otra parte Moyna había llegado en cierta manera un poco tarde a la movida de Isaan, el ya había tenido su ración de cachondeo bien servida y le empezaba a interesar el mundo real, los negocios, Las Universidades, en definitiva el mundo de los mayores, Moyna sin embargo estaba en el tránsito entre niña y mujer, empezaba a descubrir los videojuegos sin embargo Isaan empezaba a descubrir la vida real que había más allá de los videojuegos.

Era el destello final para una época en la que Isaan se lo había pasado muy bien, y para Moyna era deslumbrante empezar a iniciarse en ese mundo. Todo indicaba que aquello era el preludio de una explosión final.

En ese momento justo anterior al encuentro, él estaba pensando que nunca se enamoraría, ¿Para qué si tengo todas las amigas que quiero?, Pensó; ya que en ese momento tenía muchas amigas y no prestaba demasiada atención al amor en su más extensa concepción. Y de hecho él se preocupó pensando que si ella no hubiera dicho lo de “¿Puedo ir contigo?”, a lo mejor el tiempo hubiera pasado, no se hubiesen cruzado, y a él nunca le habría llegado ese sentimiento. Pero hay cosas que tienen que pasar y pasan, y algo o alguien podía haber forzado la situación para que eso pasara, sea como fuere ese proceso en el caso de Isaan era irreversible.

Los días siguientes a pesar de que tenían ambas mentes unidas con el pensamiento, no es que se vieran mucho ya que a Isaan múltiples amistades le reclamaban continuamente.

Él empezó a comprender que aquella chica era una presa fácil en Madrid. Cualquier desalmado querría estar con ella, aunque sólo fuera por la posición que ostentaba, de hecho Isaan pensó: “Me he ido a enamorar de una de las chicas más populares y voy a tener competencia por todos lados”, porque ella era un espíritu libre que pegaba más en una puesta de sol en Katmandú que en Madrid, ella se complicaba la vida por ser libre, ¡El Madrid de los ochenta tenía una magia especial!. Y además a pesar de no tener una relación estrecha en esos días, el descubría poco a poco cosas de ella que sin duda le hacían alucinar, un familiar suyo también había sido un jugador decisivo en el equipo de los sueños de Isaan, todo está tan relacionado pensaba Isaan, a lo mejor he llegado aquí para vengar a su abuelo en alguno de los partidos que perdió. Pero había una cosa que Isaan tenía claro él quería ser un segundón en la oscuridad. Él podía claramente dar la cara y ser la cabeza visible en el equipo en el que cierta manera era una leyenda urbana, aunque ahora se hubiera deslindado de él, y en el que sus compañeros seguramente llegarían a ser algunos de los mejores de Europa y del mundo, pero él quería mantenerse un paso atrás ya que era mucho más cómodo.

Como cuando ella apareció solemne, e Isaan que estaba reclinado sobre el parabrisas de un coche totalmente acomodado y la vio tomar los rayos de luz de La Luna y broncearse a la una de la madrugada sobre una toalla extendida en la acera

Isaan estaba totalmente acoplado en una postura muy cómoda, con la espalda en el parabrisas y las piernas en el capó de un coche, empezó a partirse el culo de la risa

Él pensaba; que noche más mágica aquí reclinado oyendo música en una calurosa noche de verano en Madrid, a la salida de mi discoteca preferida, y entonces Moyna, después de dudar un momento, como si estuviera analizando la situación, le miró críticamente, como diciendo: “¡Qué gilipollas eres!”; No sé si fue porque ella pensaba que él se estaba riendo de ella.

La verdad es que él se reía con ella, ya que era una situación cómica que había alegrado la noche a Isaan más si cabe, ya que la admiraba por ser alguien tan libre dentro de ese Madrid, que a veces era tan inhóspito.

Eso le produjo un trauma muy fuerte a Isaan, la vida no era perfecta y en un segundo podía cambiar todo, de hecho ella se podía ir con otro, abandonarle o cualquier cosa peor.

El cerebro humano a veces da muchas vueltas analiza millones de variables en un segundo, creo que lo hace por impulsos, y decide si ese sentimiento es verdadero o no, de hecho Isaan pensaba que ser pareja tenía un treinta por ciento de posibilidades de éxito, pero a él le daba igual, había algo en Moyna que le decía que ella estaba tan loca como él, y de hecho si se encontraron fue porque fue el típico día que ambos salieron de casa con el mismo propósito, evadirse de
los problemas que tenían en casa.

Isaan, se lo pasaba bien sabiendo que tenía a Moyna a su disposición, y ella no quería seguirle el juego. Este juego le quitaba los problemas después de estar todo el día danzando para resolver los problemas, que básicamente eran decidir
donde estar de fiesta y olvidarse de la férrea disciplina en casa.

Es que todo era perfecto en la vida de Isaan cuando se olvidaba de su familia y a veces sin olvidarse de ella, lo mismo que para Moyna. Sin embargo como he contado esa mirada inesperada de Moyna que no sabía cómo dominar, y él además no estaba acostumbrado, ya que normalmente todo el mundo le sonreía.

Moyna tenía carácter o estaba tan loca como Isaan, o una de las dos cosas o ambas a la vez...

Se puede tener carácter y estar loco, de hecho mucha gente famosa posee ambas características.

Y cuando Moyna le ponía una mirada dura como diciendo, ¿Tú quién te crees que eres?, se desataba la ira de los Dioses en el mundo paralelo que Isaan tenía, donde se juntaba la realidad y los sueños, era una intromisión en el cerebro de
Isaan, en realidad era como si ambos tuvieran una longitud de onda cerebral que entrara en resonancia, y eso era así, no es que Isaan se sintiese molesto por la mirada dura de Moyna, es que eso cambiaba totalmente la configuración del
mundo de Isaan, a una escala y con una rapidez inusitada, Isaan podía pasar del cielo al infierno en cuestión de segundos, y es que Moyna era una extensión de su propio cuerpo. De hecho en una mañana cualquiera de esos años ochenta, él
se encontró a Moyna, sentada en el césped de una piscina de una amiga de ambos, y ella al verle le miró fríamente, a pesar de que era a Isaan a quien quería ver, Isaan ya pensó de mala hostia, ¿Por qué me tiene que pasar esto a mí?, y es que Isaan vivía bastante bien antes de este proceso que estaba pasando con Moyna.

Normalmente Moyna no lo hacía, pero cuando te echaba esa mirada de las que se suele decir; “Si las miradas matasen”, Isaan se las tomaba en serio y es que Isaan, no le estaba haciendo ni puto caso, y él sabía que aquello no era algo bueno, a lo mejor no le hacía ni puto caso por venganza hacía el orgullo que mostraba Moyna.
Y es que cuando todo el mundo estaba contigo en esa movida riéndose y pasándoselo bien y alguien te hunde con la mirada cambia totalmente las cosas, es como si te devolvieran a la cruda realidad.

Y más teniendo en cuenta que sus vidas en sus diferentes pero iguales familias, era un calvario.

Cuando estaba de humor, Isaan fantaseaba con casarse con Moyna, pero seguía sin poder sacar tiempo para estar con ella, y yo pienso que ella hubiera aceptado.

Pero todo iba a una velocidad vertiginosa y es que para que dos se junten obviamente tienen que coincidir en el mismo espacio y tiempo, pero la velocidad de ambos tiene que ser igual sino se irán separando.

Una noche al salir de la discoteca Isaan la llevo a su casa con algunos amigos incluso la madre de Isaan la conoció.

Así iba pasando el tiempo...

Un día al salir de su discoteca preferida la vio como si estuviera hablando con La Luna solemnemente como si emanara una poderosa fuerza en una noche inolvidable en una calle residencial de Madrid.

Él en el fondo se dio cuenta que no era oro todo lo que relucía, y que aquello era un callejón inhóspito, se fijó en el fondo del callejón donde empezaba a amanecer y el sol rojo como el fuego parecía una explosión.

Todavía era de noche e Isaan volvía a su casa de una fiesta con sus ojos verdes abiertos, las pupilas dilatadas, había tomado estupefacientes, el padre de Isaan, le dio un calmante que, sin ser médico le mandó tomar.

Isaan lo tomó se acostó y le explotó la cabeza, ya tenía la bomba atómica dentro de la cabeza en la habitación del ático de su familia desde donde divisaba toda la ciudad, con sus luces y sombras.

Era una explosión igual que la del sol que empezaba a despuntar pero dentro de su cabeza, era una explosión atómica como la que produce el sol cuando emerge enfurecido y muestra su poder infinito y sin piedad.

¡Era increíble!, Isaan había pasado de ser quien era a formar parte de una pieza más en el engranaje de la sociedad.

Al día siguiente después de dormir unas pocas horas se levantó tranquilo aunque algo inquieto, dadas las experiencias de hace unas pocas horas... Y pasó algo inesperado aunque se venía venir dado el carácter dictatorial del padre de Isaan.

Esa mañana le encerró en un psiquiátrico, aunque al principio a Isaan le pareció un juego más estar allí, pero estar allí entre muros más gruesos que los de su colegio, no poder seguir teniendo la vida que tenía y de hecho la posibilidad de no ver a Moyna, a lo mejor nunca más, le produjo una experiencia tan traumática a Isaan, que casi enloquece, y es que había gente muy rara, estaba cansado ya no podía traspasar el muro grueso que le separaba de la libertad, y es que
eso era peor que la cárcel, ya no podía derribar el muro como hacía antes, de hecho tuvo miedo pudiera ser que estuviera allí toda la vida sin salir, o morir intentando una escapada.

Vio aquellos muros pintados de blanco donde había gente que llevaba años allí, pensó que todo acabaría entre él y Moyna y que esto era un proceso irreversible y que no se podía hacer nada para revertir la situación. Olvidó ese mundo psiquiátrico de gente casi sin esperanza de salvación, y se quedó dormido en su habitación.

A la mañana siguiente ya estaba pensando como dejar atrás ese muro, pero otra vez le pillaban y para dentro, y al día siguiente a planear otra escapada, de hecho Isaan pudo haber muerto en alguna de sus huidas, y es que en una ocasión se
tiró de un cuarto piso para salir de ahí, de hecho si no murió es que en el fondo tenía suerte.

Isaan ya sabía que esto pasaría de una u otra manera, en los días anteriores ya tenía miedo de cual sería la reacción de su padre, unos días antes estando con Moyna, vio hambre en los ojos de ella, hambre por seguir en el mundo fuera de
los convencionalismos, y entonces Isaan se dio cuenta de lo que ella quería, era vivir la vida en libertad, en cierta manera lo que había hecho Isaan antes de caer, tener una especie de garra de terciopelo con la que la respetaran, Isaan
se había bajado de ese tren algo que Moyna no le perdonaría, Moyna había estado con él porque en esos momentos eran cómplices de la misma misión, pero Isaan ya tenía la soga en el cuello, el tiempo se había parado y apenas tenía un plan para afrontar la situación, aunque él no creía que la bifurcación que iba a producirse entre los caminos de ambos y de forma general con la vida y personas con las que había convivido hasta entonces iba a ser tan drástica, no tenía fuerzas para parar lo que se le venía encima y lo dejo un poco en manos del azar.

O era el azar el que había jugado con ellos juntándoles y ahora quería separarles a toda costa.

Sin embargo él intuía que Moyna debía tener una vida interior parecida a la de Isaan, aunque ahora ella fuera de valiente y es que lo normal es que a la gente le guste estar con personas de parecida vida interior, y Moyna aunque lo
ocultase ahora, debía coincidir en cosas como las que le estaban pasando a Isaan ahora, aunque ella lo ocultase, pero ahora ella iba más rápido que Isaan.

Como le había dicho un compañero de colegio días antes en forma un poco de broma, Isaan “estas acabado”, y es que a veces estás acabado y otras arriba.


Por decirlo de alguna manera en esos momentos cayó la bomba atómica cerca de Isaan, como si hubiera habido un cambio radical en todo su entorno convirtiéndolo en tierra desolada, Moyna tuvo más suerte y aunque curiosamente se podía decir que había acabado una época de forma traumática, siempre quedaba esperanza para que se revirtiera la situación.

Isaan había perdido la amistad de sus antiguos amigos, con Moyna estaba en tierra de nadie.

Estuvieron un tiempo sin verse y casualmente se encontraron una vez en una cafetería, muy cerca de la heladería donde se habían conocido, a la que antes Isaan iba de vez en cuando a desayunar con sus amigos cuando no tenía ganas de ir al colegio, Isaan iba a salir de aquella cafetería donde todavía le retumbaban los ecos de aquellos años anteriores, y oyó un grito desgarrador, era Moyna que había gritado; “ISAAN”, él se quedó estupefacto, ella seguía igual o más guapa y él estaba destrozado, Isaan, miró hacía atrás, algo poco habitual en él, la voz era dulce, pero las circunstancias habían cambiado, ya nada era igual, se saludaron y después de unos instantes se despidieron como si no hubiera habido nada antes, como si fuera un proceso irreversible en el que se encontraban ahora.

Ella estaba con un chico que sin menospreciar a nadie era el más gilipollas del antiguo grupo que formaban, y que campaba a sus anchas por las fiestas de Madrid, ambos ahora llevaban caminos diferentes pero objetivos iguales, ella quería triunfar económicamente en la vida como todo el mundo, o a lo mejor creéis que tanto un mendigo como una princesa no quieren progresar independientemente del lugar donde se encuentren. Él quería empezar desde abajo y lograr cosas mientras ella prefería mantenerse controlando desde arriba, o sea ella sin ensuciarse demasiado y él lleno de grasa.

Moyna sabía lo que había pasado con Isaan, se lo habían contado terceros de cual o tal manera y el camino de los dos se bifurcó de una manera tan fácil, de la misma manera que se había juntado.

Pero sin embargo Moyna, no le humillaba por estar en una posición mejor, ella probablemente estaba pasando por algo parecido.

Isaan empezó a trabajar en uno de los negocios familiares, que económicamente iban viento en popa, sin embargo él se dedicaba a descargar los camiones que llegaban con las mercancías y recibía poco dinero por ello.

Él trabajaba duro y la gente no comprendía que alguien con un padre rico trabajara, los mismos cantamañanas que acabarían en la cuneta tampoco se lo explicaban.


La situación de Isaan era de un total desapego hacia todo, en parte porque él y su familia tenían patrimonio .

En principio había un poco de buen rollo e Isaan intentaba mejorar su imagen con su padre y sus socios trabajando, y quien mejor que el hijo del dueño para manejar los entresijos que movían las partes menos deseadas del trabajo de la empresa.

Él seguía pensando en Moyna, pero todas las imágenes anteriores se iban difuminando poco a poco con el tiempo, a la vez que se iba deteriorando poco a poco la imagen que él tenía de su padre y de sus socios, ya que él veía que estos sólo iban buscando su propio interés.

Aunque es cierto que durante la estancia de Isaan en la empresa familiar, ésta progresó y dio pingües beneficios, Isaan empezaba poco a poco a desinteresarse por el trabajo y a sabotear algunas cosas que él consideraba injustas.

Con el paso de los años Isaan se había olvidado bastante de Moyna, y además no creía en el equipo de la empresa familiar ya que consideraba que era un lugar donde no le iban a dejar progresar, y que era un proceso irreversible hacía el lado negativo en su propio desarrollo personal.

Sin embargo cuando fugazmente le volvía el recuerdo de Moyna, su conciencia le daba un tirón de orejas como diciendo, Moyna no va a ser nunca tuya pero no debes olvidarla, algo tan sin sentido como la vida misma.

Ella después de unos años con el gilipollas si se me permite el apodo un poco cruel, lo dejó, es que hay cosas que no funcionan y lo mejor es no seguir intentándolo, él no supo estar a la altura y la idea de pareja no daba los resultados esperados, además aquello económicamente no estaba funcionando y la asociación económica y social de Moyna con el gilipollas no dio ningún resultado tangible. Es que a veces se forman relaciones que no maduran y aquello se convirtió en un auténtico bluff.

Isaan, tenía mucho coco y dado que económicamente, y deportivamente siempre le fue bien comenzó a estudiar Ciencias Matemáticas, escaqueándose lo más posible de su trabajo, él era inteligente no le cabía duda a nadie en La Facultad, y a pesar de que en los primeros años se enteraba más bien poco de las cosas, como todos sus compañeros, con el paso de los años iba consiguiendo una destreza en resolver problemas propio de una mente privilegiada, ya ni siquiera se acordaba de Moyna, a veces se le pasaba su recuerdo por su mente tan fugazmente que casi no era posible ni catalogarlo de recuerdo, pero su conciencia no era capaz de aceptar esto, y lo que reclamaba la conciencia interior de Isaan, era tan simple o difícil como estar separados, pero sin olvidarse de ella.

Ante este panorama tan desolador, Isaan, se pasaba el día resolviendo problemas y vacilando a los de letras a los que consideraba inferiores. Hay que reconocer que Isaan era un poco pesado y borde, siempre estaba diciendo a los de Letras: "Buenos días: ¿Tú te crees que te mereces el pan que comes?". Sin embargo estos siempre supieron captar el humor negro de Isaan demostrando una empatía y una camaradería que Isaan siempre supo agradecer, y es que que capten tu diferente sentido del humor siempre es de agradecer.

En La Facultad se lo pasaba bien, y le dejaban vacilar me imagino por que era inteligente, de hecho ahora sólo tenía la inteligencia para salir adelante, pero su coco era su más preciada posesión.

Él iba a acabar sus estudios que de hecho le granjearon ciertas amistades de por vida aunque el tiempo se ocupó de separar.

Él iba a lo que iba y no encontró nadie que le atara tanto el pensamiento como Moyna, aunque Moyna no siguió intentando lo que Isaan en cierta manera estaba intentando que era triunfar después de una caída de un séptimo piso, ella después de un fracaso tan grande con el gilipollas que yo creo que la dejo bastante desilusionada con lo que era el camino económico social y políticamente correcto en la vida, y que a lo mejor era preferible una vida bohemia.

En cierta manera sus caminos después de ese tierno comienzo y después de pasar por un objetivo común que era progresar en la vida,se separaron como si fuera una letra "X" y ahora entonces pasó una cosa que a pesar de ser inesperada, no lo era tanto para él, ya que con su actitud había propiciado en cierta manera algo que él deseaba, y era el fin de la empresa familiar donde él trabajaba.

Las rachas buenas y malas vienen y van, y hay que ser consciente de cuando retirarte, eso lo sabe hasta un mediocre jugador de poker.

Hay que retirarte cuando vas ganando porque cuando vas perdiendo puede ser demasiado tarde”.

El socio de su padre era un cantamañanas que estaba todo el día al teléfono creyéndose imprescindible, y el pobre más que imprescindible era prescindible.

Se hacía el gracioso con Isaan, como si estuviese a la altura de Isaan, y el pobre se creía un triunfador a pesar de ser un pobre desgraciado, que al cerrar la empresa por el motivo de haber quitado a ésta una distribución en exclusiva de una importante marca, se vio en las semanas siguientes sin la entrada de los importantes recursos económicos de los que le proveía la empresa. Y es que el espabilado se creía que los buenos negocios duraban eternamente, y el padre de Isaan se había retirado a tiempo, una retirada a tiempo es una victoria, pero el socio era un chaval de barrio que sólo se preocupaba de verlas venir, y ni siquiera se daba cuenta que el padre de Isaan tenía ya ochenta años.

El chaval de barrio que se creía un triunfador y que creía que el padre de Isaan le quería como un hijo, y que iba a estar trabajando para él con noventa años, ¿Cómo se podía ser tan gilipollas?

En estas circunstancias, días antes del cierre de la empresa, al empleado que debía creerse un mago de las finanzas sólo se le ocurrió comprar una casa de un millón de euros que en los siguientes meses sólo valía quinientos mil euros, no le aguantaba ni su mujer, y menos desde que el pobre no tenía dinero, su mujer pidió la mitad de los bienes de ambos, que en la práctica era la casa por la que habían pagado un millón de euros, y que con la crisis había bajado repentinamente a quinientos mil euros, su mujer incluso salio en Sálvame ofreciéndose como modelo para salir como portada en Interviú, también dijo que no se acostaría con nadie por dinero en la propia televisión, lo que ya deja entrever cuales son sus hábitos morales, ella era una paleta que había tenido suerte, sólo por el hecho que el padre de Isaan cogió a su marido como socio, salió en sálvame ya que esta mujer jugaba a paddle con Kiko Matamores, como una nueva rica que quería aparentar.

La situación de esta familia llego a ser tan caótica de la noche a la mañana, que incluso sus hijas que se creían que su padre era jefe y no el empleado, no pudieron volver a el colegio de pago donde estaban sus amigos.

Entonces Isaan pensó que con sus actuaciones podía llegar a manejar procesos tan irreversibles como estos dándoles la vuelta, donde se produjo una historia como en el caso de la Cenicienta pero esta vez en un entorno real, cercano a él.

Isaan tenía más de dos neuronas y no era de recibo no darse cuenta que el dueño de la empresa, o sea su padre, no podría seguir con el mismo ritmo a los noventa años que con cincuenta.

Y es que el empleado era muy mediocre, de hecho el padre de Isaan, se los cogía así, medio analfabetos para tenerlos dominados, y es que pensar que la vida de esa empresa era eterna no podía caber más que en la cabeza de alguien muy mediocre.

Además Isaan, tenía poder, había movido muchos entresijos en la sociedad madrileña y había muchos intereses ocultos a los que les interesaba que él estuviese arriba y más con un padre que era bastante importante, aunque él no tuviese apenas relación con él. Por este entonces ocurrió algo que cambió las cosas, murió su querida madre, que había sido su único apoyo en este infierno, y además acabó su carrera de Ciencias Matemáticas, algo de lo que Isaan estaba muy orgulloso, su principal orgullo era su inteligencia, era su posesión más querida, ni siquiera tenía interés en tener demasiadas posesiones materiales.

Su madre murió, en unas fechas tan marcadas como la Semana Santa y como regalo dejo a cada uno de sus hijos un millón de euros.
Isaan se decidió a vivir la vida, incluso sabiendo que este era un proceso irreversible en cuanto que el dinero que se gastaba alegremente no era un proceso reversible y no volvería a su cuenta corriente, Moyna como no tenía esa suerte vivía al día y es que la relación con su novio le debió dejar muy tocada, y tampoco le debió dejar muchas herramientas para triunfar.

Él vivía muy bien ahora él era rico y su anciano padre al que él no veía ahora era mucho más rico, lo que le reportaría en el futuro una suculenta herencia.

De hecho hubo algunos rifirrafes con su padre e incluso juicios, ya que Isaan pretendía recibir más dinero por algunos conceptos que estaban claros para él.

Isaan ya se había olvidado de Moyna hace ya unos años, pero un día se levantó de la cama se le encendió una luz y la recordó, su cerebro no le permitía olvidarse de ella, aunque ahora no tenía ni idea de donde podía estar, la buscó en Feisbuk y la encontró después de un par de horas de búsqueda, aunque noto cosas raras, ella vivía en Katmandú, como una hippie y las fotos que ponía estaban difuminadas.

A los tres meses de esta relación virtual, consiguió una cita con ella, Moyna tenía un aspecto demacrado, por decirlo de alguna manera. Ella estaba ahora como cuando le explotó la bomba en la cabeza a Isaan con diecisiete años, ya no era la atractiva chica de sus sueños e Isaan tenía una mente totalmente matemática, lejos de las fiestas mágicas de sus veranos de adolescentes, pero ambos extremos se habían encontrado en cierta manera, después de este inesperado encuentro.

Era Febrero en Katmandú y hacía frío, al principio el encuentro fue muy emotivo, ambos fueron a comer a un restaurante, en un distrito residencial pero aburrido, tomaron vino salieron a la terraza fumaron tranquilamente, ella tabaco de liar y el sus cigarrillos de siempre y al despedirse se dieron un emotivo abrazo.

Al día siguiente le propuso ir a un hotel a disfrutar de un baño de aguas termales, pero ella no quiso.

Y es que algo había pasado al día siguiente, y que TAMBIÉN había pasado en sus primeros encuentros, y es que Moyna después de un bonito encuentro volvió a tener la mirada fría hacia Isaan, quizás algo le decía a ella que no fuera con Isaan, aunque siguiera acordándose de él, aunque ella ni sabía ni por lo tanto podía tener en cuenta que Isaan tenía dentro de su cabeza una original idea en su privilegiada mente.

Después de vagar sin rumbo por las calles de Katmandú la encontró en un parque con su hijo, ya era de noche y había una gran Luna llena, ella se fue escapando de él hasta desaparecer, aunque se habían saludado, era sólo una muestra de cortesía, Isaan se fue más jodido que contento, pero pensando cínicamente: “La felicidad es la última persona que encuentras a la luz de La Luna”.

Parecía ya un proceso totalmente irreversible el de su relación.

Él seguía centrado en las Matemáticas y ella no tenía la imagen que tenía antes, algo quizás propiciado quien sabe porqué o por quien pero este encuentro en cierta manera aumentó las asperezas y por otra parte les dio una visión general de donde estaba cada uno.


Había algo que parecía claro teniendo en cuenta las acciones de ambos, es como si ambos no debieran vivir juntos pero sin olvidarse, algo así como un amor moderno, vivir cada uno su vida pero con una luz de afecto que lo hiciera más llevadero.

Isaan ahora sólo tenía que preocuparse de administrar el dinero que tenía y que iba a tener, pero después de la última mirada fría de Moyna tuvo una mala racha en bolsa que casi le arruina, y es que la seguridad económica no es tal, pero él seguía con la idea que había tenido, que significaba bastante, no mucha gente puede presumir de haber tenido una idea innovadora y mas en un tema de Ciencias, por lo que él siempre tiraba hacía adelante.

Hay que ser idiota para estar seguro de algo, que sólo depende de probabilidades, de hecho Moyna pensaba así, ella sabía muy bien que las probabilidades no son certezas y quien crea que sabe la verdad al cien por cien no sabe de que habla, además el padre de Moyna también era matemático y daba clases de probabilidad, quizás eso a ella le hacía alejarse de las certezas.

Isaan seguía con su idea y no paraba de probarla haciendo diferentes cálculos como aproximar mejor las mediciones de los satélites sobre la tierra simplificando las figuras geométricas de como incidían las ondas del satélite en la tierra. Era una idea bastante práctica, algo que le quitaba el Karma El Mantra de las ideas, el se reía cuando pensaba esto, obviamente no le iban a dar el premio Nobel por el libro, pero era un buen libro.


Isaan después de haber probado con éxito y hacer diferentes pruebas con su idea, se fue a Marrakech a descansar y disfrutar. además allí podía hacer mejores mediciones sobre su idea.

Empezó a jugar al poker y la verdad es que lo bordaba, a veces los croupiers le daban un toque para que dejara un poquito más de propina, y es que las noches allí le salían perfectas

Así estuvo un año entero ganando y al cerrar el casino a las cinco de la mañana se iba de cachondeo hasta las ocho o las nueve de la mañana que era cuando se acostaba.

En esa situación después de jugar al poker conoció a Admad, un empresario hostelero de Marrakech que le propuso invertir en un negocio de hostelería. Isaan cansado de la vida que llevaba en el casino, y viendo que podía seguir jugando esporádicamente en algún viaje, en algún casino de cualquier parte del mundo, se dio cuenta que con todo lo aprendido en el negocio familiar y si corregía los errores e incluso los compensaba con decisiones totalmente opuestas en el buen sentido, la empresa funcionaría mejor, y eso empezó a ocurrir, el negocio poco a poco iba a mejor y Isaan se convirtió en un empresario.

Además él se dio cuenta que desde que había tenido su brillante idea le iba bastante mejor en general, Admad conocía a todos los jugadores de fútbol de Marrakech y vio que la idea de Isaan sobre geometría también podía ayudar a mejorar los entrenamientos de los jugadores de fútbol, y le animó a escribir un libro sobre ese tema.

Isaan empezó a escribir el libro en cierta manera era transmitir a la gente algo que quizás le vino por inspiración divina, aunque personas como Moyna no eran ni conscientes de ello.

Admad e Isaan se juntaban con los futbolistas de Marrakech y el primer año allí el equipo estuvo a punto de subir de categoría en un encuentro que casualmente perdió en el último minuto, gracias a un gol que metió de total casualidad un equipo de la provincia donde había nacido Moyna, Isaan no podía dejar de asombrarse de las casualidades que puede haber en la vida.

Isaan estaba todo el día con sus amigos futbolistas de su nuevo lugar de residencia, y al año siguiente subieron de categoría también con un gol en el ultimo minuto pero esta vez a su favor, y al año siguiente acabaron en una meritoria posición en la mitad de arriba de la tabla de la División de Honor.

Y además que funcionara ese negocio era la mejor forma que había para que Isaan sentase la cabeza, algo de lo que se estaba ocupando Admad. Entre estos cambios de rollo, Isaan se dio cuenta que llevaba ya cuatro años sin ver a Moyna, decidió ir a Katmandú y urdió una situación donde un comprador debía quedar con ella, ofreciéndole un dinero por unas joyas que ella poseía.

Ella vivía alejada de todo entorno mega urbanístico, y el comprador quedó con ella cerca de un bosque de palmeras paradisíaco, y al momento aparecieron Isaan y Admad , a pesar de que era a todas luces una treta, ella no puso una mala mirada y de hecho Isaan conoció a su segundo hijo.

A pesar de que la situación a priori podía considerarse como tensa, Moyna tuvo tablas y aguantó el chaparrón, conversaron amablemente y ella ni sospecho que a Isaan le iba tan bien en el mundo de la escritura en este caso de Ciencias Matemáticas.

Por ese entonces Moyna, andaba con un desecho humano, un amigo de cuando ella tenía veinte años que sin oficio ni beneficio intentaba vivir de la carnaza que le daba Moyna.

También era de risa que ya siendo mayores se hubieran visto tan pocas veces en esta vida.

La relación con su socio era inmejorable, Isaan le quería y algo que nunca olvidaría de Admad es que le ayudó a encontrar a su alma gemela.

A pesar de que Admad e Isaan eran un poco homófobos se podía decir que estaban enamorados, había mujeres, de vez en cuando poker en algún casino nuevo de alguna ciudad en la que hubieran recalado en algún viaje.

Isaan se despertó un día y se dio cuenta que estaba más cerca de cumplir los cincuenta que de cumplir los cuarenta, Moyna estaba en parecida situación, e Isaan también se dio cuenta que llevaban unos tres meses de tregua después de una vida en la que se habían declarado una guerra mental desde la adolescencia.



Repasando su vida, Isaan ya había tenido una idea propia, había conseguido establecer una relación entre las Ciencias matemáticas y diferentes figuras geométricas, justo antes de su primer reencuentro con Moyna.

Quizás era una idea ligada a su pasado como defensa, quizás una idea proveniente de la lectura de otros autores de Matemáticas, o quizás algo que fue por inspiración divina, o algo que Moyna le había inspirado.
La cuestión es que el deporte y la Física siempre se entrelazaron en su vida, como aquél chiste sobre Einstein y su mujer en la noche de bodas, cuando ella dice al verle: “¡Vaya físico!.

No era una nueva fórmula, mas bien era una aplicación de las matemáticas aplicada a las figuras geométricas, pero eso le propiciaba un respeto, Isaan tenía claro que en esta vida te podían quitar todo excepto el copyright de una idea, y eso le abría bastantes puertas. Moyna, sin embargo no se adentraba en cuestiones matemáticas aunque le interesaban, sin embargo era una madre excelente, a pesar de que a veces se hacía la dura era una romántica de libro, y en el fondo tenía esa idea ancestral de que las niñas lo que tienen que ser de mayores es madres, de la misma manera Moyna, no tenía nada, tenía a sus hijos pero eso se lo podían quitar como le quitan la vida a un indigente en cualquier poblado de Colombia o Ecuador, y eso le hacía vulnerable.

En cierta manera tenía Isaan, pero que pasaría si muriera...

En el plano material ambos tenían un desapego total hacia tener posesiones importantes, estaban cansados de ese esquema de vida y encima no les gustaba ese tipo de vida por lo incómoda que era, sin embargo ambos tenían claro que querían hacer, Isaan seguir con sus negocios, de vez en cuando jugar a el poker y seguir escribiendo libros de matemáticas, sin la intención de hacerse rico, y Moyna seguir siendo la madre que era y ser mejor si cabe dada sus limitaciones actuales.

Parecía a priori que ambos sabían a donde iban pero ahora en realidad tenían un montón de interrogantes. empezaban a hacer balance de su vida, les venían recuerdos de diferentes etapas de su vida, y a Isaan en el fondo una inmensa paz después de haber estado luchando toda una vida por triunfar, algo que ahora iba consiguiendo, de la misma manera que Isaan y su padre habían estado luchando y ahora éste pretendía arreglar un poco las cosas ya que él veía que su muerte era inminente. Isaan le perdonó ya que en el fondo tenía grandeza de miras pero también pensó; tarde, mal y nunca.

A pesar de tener grandeza de miras, Isaan se regocijaba de la suerte de los socios o mejor dicho empleados de su padre, que en su día le miraban por encima del hombro como en el cuento de la Cenicienta, la vida a veces no es un cuento e Isaan se reía a carcajada limpia cuando recordaba que uno de ellos le dijo en su día que no le importaría que el padre de Isaan le incluyera en su testamento, Isaan pensaba como la gente podía ser tan idiota, el pobre había acabado vendiendo latas de aceite por las gasolineras y a lo mejor el pobre todavía le estaba dando vueltas a la cabeza por si estuviera incluido en el testamento del padre de Isaan.


Aunque parezca mentira para que se vean dos personas no basta que vayan caminando y se encuentren, sus tiempos tienen que ir en la misma dirección, es algo tan intrínseco como la tierra que pisamos, es la cuarta variable del espacio en tres dimensiones.

Otra canción de un grupo que Isaan oía era “La evolución de las costumbres”, las costumbres tienden a cambiar con el tiempo y la gente está obsesionada con esto, quieren controlar el tiempo, lo que estaba claro es que el tiempo no lo puede controlar nadie, es como controlar un átomo o un árbol, ambas cosas no se pueden controlar, te pueden servir para tus propósitos, pero son objetos que están ahí y no se controlan.

Isaan pensó; “El tiempo es como un coche nos puede juntar o separar como nos juntó y separó a Moyna y a mí en los años ochenta es una variable más del espacio”.

De hecho si Isaan y Moyna no se habían visto mucho no era porque vivieran en lugares diferentes, un avión a Katmandú tarda nueve horas, era porque los dos tenían tiempos que no coincidían, el tiempo es algo intrínseco de cada ser vivo ya sea una persona o un árbol, es una ligadura como nuestras coordenadas espaciales e influye mucho en nuestra vida, es algo así como parte de nuestro propio destino, se puede usar de diferentes maneras pero no controlarlo para que se pare en nuestros momentos preferidos.





Era obvio que a estas alturas de la vida ya se piensa en la muerte, y si había un más allá ¿estarían ambos juntos ?, y sino ¿cuál era el objeto de esta vida?.
Isaan pensaba que si después de muertos se encontrarían o estarían en diferentes coordenadas de tiempo y espacio, como prácticamente habían estado hasta ahora.


De hecho no dedicarle tiempo a una persona, es como vivir al lado de ella pero no verse, es como una pared que divide dos habitaciones conjuntas.

Era curioso como cuando estaban bien, mucho tiempo atrás, Moyna estuviera interesado en él debido a sus ansias de ser libre y escapar de aquella red que le apretaba por todos lados, y que Isaan, estuviera enamorado de ella, pero con el corazón y la cabeza en otra parte no prestándole atención a la llamada de su propio corazón.

Y ahora que ambos no tenían nada se interesaban el uno por el otro, tampoco sé por qué extraña razón, y es que la vida es muy complicada y el que diga lo contrario miente, bueno la verdad es que nadie miente, a lo mejor es el instinto de supervivencia, o a lo mejor es que la solución es fácil pero el camino tortuoso, lo único que sé es que ella y él se estaban ayudando mutuamente, y es que hay muchas formas de ayudarse, una sonrisa a tiempo puede prevenir un cáncer, pensar en alguien le puede aliviar sus tristezas, y aunque siguieran estando en diferentes lugares de la maraña espacio tiempo, siempre había espacio para acordarse un poquito el uno del otro.

Moyna estaba en caída libre a una velocidad vertiginosa,

La verdad es que Moyna, llevaba un tiempo así y de hecho a Isaan, no le importó las veces que la vio.

Isaan también tenía problemas su negocio iba un poco ajustado, pero había una mujer muy juiciosa que había ayudado mucho a levantarlo, y últimamente el negocio estaba mejorando, a pesar de una cierta indiferencia por parte de Isaan que prefería soñar con Moyna, era una mujer de cierto linaje pero que ahora ocupaba un puesto poco relevante en el negocio, si la vida de una persona puede cambiar en un segundo imagínate en tres o cuatro generaciones, una reina puede pasar a ser una sirvienta debido a los vericuetos de la vida, ser una sirvienta es tan digno como cualquier otro oficio y además de hecho ella llevaba su trabajo de forma digna y muy juiciosa.

Isaan tomaba sus consejos como si fueran los del más alto mandatario, y el negocio debido a esta mujer empezó a progresar y proveer de cierta abundancia material a todos los trabajadores del negocio y por supuesto a Isaan.

Isaan seguía triunfando ya llevaba unos años que no era el mismo.

Un día Isaan salió del negocio y se dio cuenta que Moyna no le importaba mucho, tampoco le dio mayor importancia pero le preocupó un poco.

Al día siguiente volvió a salir del trabajo y ese sentimiento se volvió mucho más áspero, le molestaba el recuerdo de Moyna y aunque la palabra sea fuerte y tampoco fuera culpa de Moyna, le daba hasta asco de haberse enamorado de Moyna, y haber perdido el tiempo pensando en esa persona.

Esa noche no pudo dormir, lo pasó fatal el dolor era grandísimo y hasta pensó en el suicidio, y es que cuando dos están enamorados todo es perfecto, cuando uno deja de amar al otro pueden pasar dos cosas, que seas tú el perjudicado pero te lo tomes con filosofía y la sigas amando. El dolor no es tan grande y así había vivido Isaan treinta años, cuando tenía un mal día se quedaba pensando en ella y se le pasaban todos los males, vivía en su oasis de felicidad.

Pero cuando dejas de amar a una persona que has amado tan profundamente el dolor es inaguantable, es como perder algo de ti mismo pero que te da exactamente igual, y eso se produce de la noche a la mañana.

Es como cuando nos enamoramos en un segundo sin saber porqué, nuestro cerebro se enamora de esa persona aunque sólo sea con una mirada, es algo inexplicable, de la misma manera nos desenamoramos en un momento sin saber muy bien porqué el cerebro ha actuado así.

No sé si fue a causa de la juiciosa mujer que trabajaba con Isaan u a otra causa, aunque el dicho dice que una mujer hace olvidar a otra, pero si se me permite la comparación o habían matado a La Dulcinea del Ingenioso Quijote de la Mancha o se había muerto ella sola.

En los días siguientes Isaan incluso se reía a veces de ella, pero siempre tuvo alteza de miras hacia ella, ella era una chica que siempre lo había tenido todo en la vida para triunfar pero se había despeñado, como le había pasado a Isaan pero ella no había tenido fuerzas para levantarse.



Como a veces le decían los compañeros de Isaan del colegio: “¡ vas a triunfar Isaan!”, otras veces le decían que estaba acabado, pero en realidad mucha gente creyó que Isaan triunfaría, hasta el mismo siempre tuvo la certeza que triunfaría, y ahora tenía algo, el copyright de una idea, algo que no te pueden quitar como el dinero o como la vida ya que las generaciones siguientes se beneficiarían del libro.

No sé muy bien cuando Moyna descubrió el libro de Isaan, quizás pensaría: “¿Qué equivocada estaba con él?”, la verdad no lo sé.

Isaan, se volvió a levantar de estas ideas tan ásperas que había tenido hacia Moyna ultimamente y es que pensar que aquella mujer juiciosa se podía comparar a Moyna no era propio de la inteligencia de Isaan, además a Isaan no le interesaba un amor juicioso cuando tenía una locura de amor, y por otra parte Isaan y Moyna habían vivido muchas cosas juntos aunque fuera en el plano virtual, aunque menos en el plano material pero esas vivencias habían sido de mucha intensidad.

Como siempre creyó Isaan, las cosas no pasan porque sí, y Moyna para bien o para mal es lo que le había deparado el destino.

Enseguida habló con Admad para urdir una nueva situación donde encontrarse con Moyna, no sé donde sería ahora si en Katmandú o en una isla de la Polinesia, de las que soñaban en sus veranos de adolescentes.

No sé si Moyna le volvería a mirar con una mirada fría o si entablarían conversaciones sobre el libro de Isaan, los encuentros entre Moyna e Isaan siempre habían sido impredecibles.


Lo que si estaba claro es que habría un nuevo encuentro y que la rueda de la fortuna volvería a rodar entre ellos como en el casino.


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